
Eran como las diez de la noche de un domingo como todos, sin sentido y sistemático. El viento se volvía intenso con el correr de los minutos, lo que favorecía, para lograr el bienestar.
Cómodamente, sentada sobre si silla, frente a su compañera de descansos o "desenchufe" de rutina, su computadora, escuchaba los mas lindos temas de música. El agua congelada de su aperitivo, se deshacía.
Ella pensaba en todo lo que tenia que realizar en la semana, aun así continuaba atónita a la melodía. Su imaginación llegaba a niveles inimaginables. La mente te puede llevar a donde mas quieras, lo feo es que al caer al suelo todo sigue en el mismo lugar, estático, y sin alteraciones.
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